
El dilema sobre si debe o no alcanzarse un pacto es, además de frívolo, absolutamente
inaceptable. No hay dilema que valga. El pacto, ya. No existe otra alternativa digna, aunque a
algunos pocos les moleste la idea o piensen que la confrontación les interesa más que el pacto
para sus intereses electorales venideros.
Artículo íntegro publicado en ABC