La Firma

Imagen de Antonio Garrigues - Presidente

Vivimos una época histórica tan inquietante como fascinante en la que, de forma simultánea, se han puesto en marcha cuatro revoluciones básicas -la científica, la tecnológica, la cultural y la ética- que están interactuando y potenciándose con altos niveles de sinergia.

Los descubrimientos de la física cuántica aboliendo toda distinción entre materia, conciencia y espíritu podrían ser el símbolo de esta época que va a estar dominada en todos sus ámbitos y en niveles extremos por la aceleración, la relatividad y, muy especialmente, la complejidad.

Este fenómeno va a cambiar profundamente los escenarios de actuación y los comportamientos de los ciudadanos así como las tareas y los objetivos de todos los estamentos de la sociedad sin excepción alguna.

En concreto, el estamento jurídico -que incluye el académico, el judicial y el de la abogacía- tendrá que preguntarse cuál es su nueva misión, cuáles son las tareas fundamentales a llevar a cabo y cuáles son los problemas, las dificultades y las resistencias que tendrán que ser afrontados y superados. En esta época en la que el elemento jurídico incide intensamente en la sociedad, es clave que se desarrollen centros de análisis que participen activamente en el estudio y los debates que más afectan al interés general de la sociedad civil.

La Fundación Garrigues aspira a ser uno de esos centros de investigación de referencia, anticipando problemas y proponiendo soluciones prácticas, en dos áreas muy concretas:

  • Globalización del derecho, analizando el déficit jurídico que existe en el proceso de globalización; el indispensable reforzamiento de las instituciones globales y la creación de un derecho global. Este nuevo derecho global se separa de, y supera al, derecho internacional, asumiendo como principio básico el de personalidad, que nos lleva al principio de universalidad, contrapuesto a la idea de territorialidad del derecho internacional. Parecerá de momento un objetivo utópico, pero no lo es. Y, aunque lo fuera, habría que luchar por él porque todo lo utópico muchas veces acaba realizándose.

    Necesitamos un “ius novum universale”, un derecho enraizado en la sociedad civil global emergente y en sólidas instituciones globales con jurisdicción universal informadas por el principio de solidaridad.

  • Los “nuevos derechos” que se han generado como consecuencia del impresionante avance científico y tecnológico, pero muy especialmente en el campo de la informática (por ejemplo los efectos de Internet en la sociedad) y la ciencia médica (la bioética, por ejemplo, se ha convertido en la ciencia más atractiva e interesante de la vida actual). Cabe mencionar en este sentido las posibilidades y los riesgos de la manipulación genética -incluida la clonación- para darnos cuenta de las enormes cajas de Pandora que se van a abrir y que habrá que saber interpretar y, en lo que ello sea posible, supervisar y dirigir.

    Por otra parte, también una importante actividad de la Fundación es la de canalizar la mayor parte de la acción social del personal y del propio despacho Garrigues, fundamentalmente a través de tres líneas de acción como son trabajos pro bono, voluntariado y proyectos.

    Son estos unos retos maravillosos a los que, quienes integramos la Fundación Garrigues, vamos a dedicar el mayor entusiasmo y nuestros mejores esfuerzos.