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Un líder y visionario fiel a su país.

10/09/2014
Artículos de profesionales

Emilio Botín fue un hombre valiente, un hombre decidido, un hombre innovador, un auténtico empresario que asumía los riesgos con realismo y destreza y las oportunidades con agilidad y sagacidad.

 

Antonio Garrigues Walker
Expansión

El mundo financiero español tendrá que valorar esta pérdida con interés y con cuidado. Ha sido una persona clave en todo su desarrollo y su personalidad ha influido decisivamente en el comportamiento de todo el sector, tanto en los momentos fáciles como en los difíciles.

No va a ser nada fácil su sustitución porque los líderes carismáticos no la tienen. Esa es su grandeza y a veces su debilidad. Son gente visionaria. Seguros de sí mismos, permanentemente creativos, aceptan muy pocos límites, “el límite –dijo en una junta- es el cielo” y tienden a identificar y hasta confundirse con la institución. Son en muchos sentidos incontrolables en sus acciones y reacciones y aceptan “la soledad del líder” como algo natural e inevitable.

Pero doy por seguro que el Consejo del Banco de Santander encontrará la persona adecuada que tendrá que implantar un liderazgo más institucional, más corporativo, más profesionalizado. En ese aspecto el cambio de líder y de estilo de liderazgo de una entidad tan global y tan compleja puede tener efectos muy positivos pensando en términos de continuidad y de estabilidad. Esa tarea, si se confirma su nombramiento, la puede cumplir con eficacia, con excelencia y con calidad Ana Patricia Botín que aportará, además de su propio estilo, el conocimiento a fondo del mercado británico y del mercado USA que son sin duda los mercados claves del mundo y los más complejos y peligrosos. En estos momentos es la persona. ¡Y además habla perfectamente inglés!

Emilio Botín ha sido un actor principal en el tránsito de una España pobre, aislada y resignada a una España democrática, viva y ambiciosa y como actor principal ha influido tanto en el mundo económico como en el político. En ese sentido, hay que reconocerle y agradecerle sin reservas sus méritos. De sus defectos y sus errores también se hablará pero en estas valoraciones siempre hay que hacer un balance de activos y pasivos, un balance del que nuestro personaje sale muy bien parado. Fue, en resumen, un hombre comprometido a fondo con su institución y con su país. Un hombre serio. Un hombre ciertamente importante.

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