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RSC o por qué cada vez más empresas abordan estratégicamente el impacto ambiental y social de su empresa

31/10/2012
Artículos de profesionales

¿Por qué un directivo, un consejo de administración o simplemente el dueño de una empresa deberían abordar y gestionar el impacto ambiental y social de su organización de manera estratégica? De una forma rápida e intuitiva la respuesta puede ser o porque se trata de una persona especialmente sensibilizada con estos temas o porque reporta un beneficio neto a la empresa -o ambas obviamente-.

 

Roberto García Polo
Forum Calidad Nº 236

En este artículo vamos a abordar la segunda posibilidad, aunque vaya por delante que no todas las empresas son iguales ni actúan en un mismo contexto, por lo que la relevancia y consecuencias de estos impactos no serán las mismas para todas las organizaciones, ni generarán por tanto los mismos beneficios. Lo que sí que afirmamos es que en todo caso la gestión estratégica y adecuadamente dimensionada de los aspectos ambientales y sociales, o lo que se viene llamando de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) o Responsabilidad Social Corporativa (RSC) -o incluso sostenibilidad-, siempre tendrá un resultado positivo neto para la empresa.

El mundo de la empresa ha evolucionado muy rápidamente en las décadas finales del siglo XX, principalmente por un rápido desarrollo del fenómeno de la globalización, de las tecnologías de la información y la comunicación, y por un crecimiento global de la población y de su poder adquisitivo en términos generales. Esto ha traído como consecuencia un entorno competitivo muy desarrollado y complejo que ha empezado a influir en la forma de dirigir y gestionar las empresas.

En este contexto el concepto de RSC está teniendo un importante protagonismo. Al margen de las definiciones que existen para éste o conceptos equivalentes o similares, lo que subyace no es más que la gestión de ciertos aspectos de la empresa, como el impacto ambiental, el entorno laboral, la cadena de suministro, el marketing, las relaciones con la sociedad civil, etc. que nunca se han dejado de lado, pero para las que normalmente existía un enfoque más bien reactivo y desordenado, por ejemplo a la legislación o a la presión laboral o social, en cualquier caso secundario. Con la RSC estos aspectos pasan a un primer plano, y se les añade un atributo más: la adecuada relación con los grupos de interés relevantes en cada caso.

Porque se evitan sanciones

En primer lugar es obligatorio hablar del principio de legalidad. En la RSC existen, entre otros, dos principios fundamentales: el de legalidad y el de transparencia. Con el principio de legalidad nos referimos a cumplir la normativa aplicable en todo momento y lugar, así como la denominada normativa internacional de comportamiento (principios internacionales de comportamiento y acuerdos voluntarios, sean aplicables o no de forma directa a la empresa).

Para ello la empresa debería hacer el esfuerzo de conocer permanentemente qué requisitos le aplican y organizar su gestión de modo que se asegure su cumplimiento. No es poco frecuente encontrar en las empresas la figura del “compliance officer” o, últimamente, el desarrollo de programas de prevención de delitos tras la reforma del código penal que entró en vigor en diciembre de 2010. También muchos sistemas de gestión basados en estándares ISO o similares exigen este ejercicio (ej. ISO 14001, EMAS, OHSAS, etc.). Nuestra experiencia en este ámbito en Garrigues es extensa y podemos dar fe de ello.

Además, en muchos casos será muy relevante asegurar que la cadena de suministro es igual de celosa con este principio, especialmente cuando ésta suponga un riesgo de negocio alto (una falta del servicio del proveedor suponga una parada importante de la producción).

Porque se evitan sorpresas a los inversores y accionistas

En este caso nos referimos al principio de transparencia. Estamos acostumbrados a la elaboración, por parte de las empresas, de memorias de cuentas e informes de gestión que no dejan de ser una foto del pasado, y una foto tan solo de la “punta del iceberg”. Mediante el principio de transparencia que implica la RSC nos referimos al diálogo abierto con los grupos de interés y su involucración (stakeholder engagement), que en este caso hemos reducido a inversores y accionistas, sobre la gestión de la empresa, sus riesgos operativos y las medidas tomadas para evitarlos o atenuarlos en el presente y futuro. 

Este diálogo puede ser directo (foros, road shows, encuentros) –menos habitual- o indirecto (memoria de sostenibilidad o de RSC). En este último caso existen estándares específicos de carácter voluntario, como GRI (Global Reporting Initiative) y líneas de trabajo enfocadas en la elaboración de informes integrados (información económico-financiera, social, ambiental y de gobierno).

No obstante cabe decir que en España ya existen obligaciones en relación con la transparencia en las materias que abarca la RSC (informes de gobierno corporativo, informe de retribuciones, contabilidad ambiental, aspectos sociales y ambientales en el informe de gestión para transmitir una imagen fiel de la empresa). Otros países de nuestro entorno, como Francia o Dinamarca, disponen de normativa específica al respecto más directa. Además la Comisión Europea está trabajando en una iniciativa sobre divulgación de información no financiera por parte de las empresas.

Porque facilita la financiación

Adicionalmente a lo indicado en relación con el principio de transparencia, existe cada vez un mayor volumen de capital gestionado por gestores de fondos, fondos de pensiones y entidades que siguen principios de ISR (Inversión Socialmente Responsable). Para hacerse una idea del importante volumen de capital manejado bajo estos principios es recomendable la lectura de los últimos informes de Spainsif (La inversión socialmente responsable en España 2012, en www.spainsif.es) y de Eurosif (European SRI Study 2012, en www.eurosif.org). Hablamos de billones de euros.

Además, cada vez más la banca aplica criterios de rating ambientales y sociales a la hora de evaluar los riesgos en la financiación a empresas y proyectos, y España no es una excepción.

Porque mejora la competitividad

Hasta ahora no hemos hablado de las materias de la RSC propiamente dichas, como el medio ambiente, los aspectos laborales, la cadena de suministro, la información al cliente o el desarrollo de la comunidad. Sin su gestión adecuada no hay RSC y las ventajas financieras citadas tampoco existirían. Pero si entramos en estas materias, nos damos cuenta de que no estamos hablando de “costes” para conseguir esas ventajas financieras, sino todo lo contrario: competitividad, siempre y cuando la gestión de la RSC responda a una estrategia continuada y una sistemática y no estemos hablando de improvisación, iniciativas puntuales, lavado de cara o simplemente “humo”.

Cada empresa, cada sector y cada contexto geográfico es diferente, pero podemos hablar de:

- Reducción de costes ambientales, de suministro, laborales y litigiosos: aplicando el principio de legalidad; aplicando criterios de ciclo de vida en las compras; mediante el control de riesgos y generación de valor compartido en la cadena de suministro; considerando el impacto de riesgos globales como el cambio climático, el envejecimiento de la población, la creciente concentración poblacional en las ciudades, etc.; optimizando consumos; reduciendo la generación de corrientes residuales; aumentando la retención, motivación, fidelidad e involucración de empleados; etc.

- Aumento de la productividad de los empleados al encontrarse en un entorno que se preocupa más por ellos y que encaja más con sus necesidades. No solo hablamos de las condiciones de trabajo y las relaciones laborales, sino también de conceptos más modernos como la conciliación con la vida personal, la igualdad y no discriminación, el fomento y recompensa de la creatividad, la participación, etc.

- Innovación: nuevos productos o versiones de productos, derivados del mejor conocimiento de los grupos de interés y sus materias relevantes, de una actitud más creativa de los empleados, de la innovación social, de, en este caso las oportunidades que puedan surgir de los asuntos globales citados anteriormente (cambio climático, envejecimiento de la población, concentración poblacional en las ciudades, etc.).

- Diferenciación y aumento de la fidelidad del cliente y atracción de nuevos clientes, por esos nuevos productos o simplemente por la actitud de la empresa ante las materias relevantes para el cliente.

En definitiva hablamos de la generación de barreras de entrada a través de la excelencia y, en cierto modo, siguiendo una filosofía “ecosistémica” que nos dice que si los costes externos de la empresa son negativos para su entorno, los costes externos de ese entorno también son negativos para la empresa: en una sociedad pobre -en el sentido amplio de la palabra- a la larga habrá empresas pobres; en un entorno laboral enrarecido habrá altos costes laborales; la falta de eficiencia en el consumo de materias primas aumenta el precio de las mismas; etc.

Porque mejora la imagen de marca y la reputación

Todo lo dicho además debería acabar redundando en una mejor imagen de marca y reputación de la empresa, lo que implica a su vez un mayor valor económico de éstas y una posición más fuerte en las negociaciones en las que se embarque la empresa.

Pero en este punto hay que hacer notar que en muchos casos la cadena de suministro de la organización puede jugar un papel crucial, especialmente cuando se trata de aspectos negativos. Es muy importante tener cierto control de lo que se hace o se deja de hacer en la cadena de suministro de la compañía, especialmente en los proveedores que trabajen en exclusiva y, sobre todo, en países con una imagen dudosa en relación con la protección del medio ambiente o la explotación laboral, la discriminación de cualquier tipo o el respeto de los derechos humanos.

Igualmente, si nuestra empresa protagonista forma parte de esa cadena de suministro a a que nos referimos, el abordar la RSC de una forma seria y estratégica le granjeará la confianza de su cliente (típicamente una gran empresa, seguramente multinacional), ya que ésta muy probablemente querrá la mayor tranquilidad y cumplimiento dentro de su cadena de suministro y evitar escándalos, costes de supervisión o auditoría y por supuesto la interrupción en el suministro.

Pero aún más. Si además la empresa que se embarca en escuchar atentamente a sus grupos de interés, que construye productos y servicios sostenibles y los construye asimismo sosteniblemente, se plantea educar al consumidor y a sus clientes en la sostenibilidad dentro de su ámbito de actuación, en decirles por qué, bajo criterios de RSC, es mejor su producto frente al de la competencia, cuáles son los costes sociales y ambientales de uno frente a otros, la empresa puede estar empezando a crear un nuevo mercado y a atraer a nuevos clientes hacia sí, aumentando proporcionalmente su cifra de negocio.

En definitiva: porque reduce riesgos y genera oportunidades

Todo lo que hemos estado repasando en este artículo se reduce a dos conceptos: riesgos y oportunidades. La RSC, gestionada adecuadamente permite reducir riesgos de todo tipo e identificar (y aprovechar) oportunidades.

Como decíamos al principio, no es nada nuevo. Pero, como también decíamos al principio, el entorno de los negocios está cambiado muy rápido y en el siglo XXI hay que prestar mayor atención a muchas más cosas que antes. Alguien decidió llamar a esto Responsabilidad Social Corporativa, no sé si con fortuna o sin ella, pero ahí está el concepto y no merece la pena darle vueltas. Lo que importa es la idea que hay detrás.

¿Y cómo puede empezar a trabajar la empresa en ello? Ya lo está haciendo. Lo que hay que hacer es dedicar el mismo esfuerzo e importancia a estos aspectos que a otros más “de negocio” por llamarlos de alguna manera (como hemos visto, en el fondo todos los aspectos de la RSC también son “de negocio”).

Es cierto que hay multitud de iniciativas, estándares, guías, etc. para trabajar tanto la gestión “integral” de la RSC como cada uno de los aspectos que la constituyen, y sirven de ayuda, sí, pero como el lector puede intuir aquí lo que importa es la decisión y empuje del gobierno de la empresa. Lo demás sólo son elementos que pueden facilitar el recorrido del camino.

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