La Firma

Fundación e institucionalización del despacho

J&A Garrigues nace en 1941, fruto de la unión de los despachos que, separadamente, dirigían los hermanos Joaquín y Antonio Garrigues Díaz-Cañabate.

En 1954 se incorpora al despacho familiar Antonio Garrigues Walker (hijo de Antonio Garrigues Díaz-Cañabate), quien ocho años después asume la presidencia de la firma, tras la marcha de su padre como embajador a EE.UU. Comienza entonces la institucionalización del despacho de abogados y el giro hacia un modelo anglosajón con una estructura de partnership, donde la firma es propiedad colectiva de los profesionales en función de sus méritos y antigüedad.

Antonio Garrigues Díaz-Cañabate en su despacho

Los años setenta marcan para Garrigues el comienzo de su gran prestigio entre las compañías extranjeras que comenzaban a poner su punto de mira en España, aprovechando la apertura que traía el nuevo sistema democrático. El monopolio del despacho en el campo de la inversión extranjera llegó a tal punto que Henry Ford pensó durante algún tiempo que en realidad Garrigues debía tratarse de una clase de impuesto español, ya que veía el concepto ‘Garrigues fee’ en casi todas las contabilidades de las compañías norteamericanas que aterrizaban en nuestro país. Junto con la compañía Ford, otros clientes destacables fueron IBM, Philip Morris, Hewlett-Packard y Avon. Sin duda, parte fundamental de este éxito fue la oficina que Garrigues tenía en Nueva York desde 1973; fue el primer despacho español en establecerse en la Gran Manzana.

En los ochenta le seguirá la sede de Bruselas, punto clave para sus relaciones en Europa, y la creación del Club de Abogados, que le permitirá tener una extraordinaria red internacional mediante acuerdos alcanzados con firmas de Latinoamérica, Europa y Japón.

Unión de dos culturas

Con un crecimiento constante en cuanto a número de profesionales y volumen de negocio se llega a 1997, un año clave en la historia moderna del despacho y en cuyo origen se encuentra la semilla de lo que hoy es Garrigues: la fusión con Arthur Andersen Asesores Legales y Tributarios (ALT). Fue también la unión de dos culturas empresariales diferentes que supieron complementarse de manera ejemplar para sacar lo mejor de cada una y contribuir a que Garrigues se consolidara como el despacho líder del sector jurídico español.

Para comprender la fusión de Garrigues con Andersen ALT es imprescindible conocer el contexto de la llegada del gigante norteamericano a España. Esta se produjo en 1960 previendo el cambio económico y social que viviría el país poco después. Desde la organización se tenía clara la idea de que la actividad de auditoría no debía ceñirse únicamente a los clientes americanos y extranjeros y que debía ayudar a las compañías españolas a incorporarse al tren de la modernidad.

Andersen y J&A Garrigues se imponen en 1997 como firmas líderes en sus respectivas actividades: Garrigues en los servicios de asesoría laboral, el asesoramiento mercantil y civil; y Andersen en el ámbito de la consultoría, auditoría y asesoramiento fiscal. Es entonces cuando se dan cuenta de la complementariedad y las sinergias que presentan las dos firmas y comienza a vislumbrarse una estrategia que va más allá de una alianza parcial. La fusión de 1997 con Andersen ALT, rama de legal y fiscal de Andersen, de la que surge Garrigues&Andersen, se lleva a cabo bajo el paraguas de cuatro conceptos: la sinergia en las áreas de práctica, el perfeccionamiento del sistema de dirección, la formación técnica de los profesionales y la internacionalización de sus actividades.

Recuperación de la independencia

El siglo XXI trae la caída de la multinacional Enron, cuyo destino quedará unido al de Andersen. El 2 de diciembre de 2001, se anuncia la quiebra del gigante energético, siendo acusada formalmente Arthur Andersen en marzo de 2002 de un delito de obstrucción a la Justicia.

Pocos días después, los socios de Garrigues deciden recuperar la independencia de la firma y su anterior denominación, con su correspondiente identidad corporativa.

A pesar de las dificultades de aquel momento, nadie en Garrigues discute el balance positivo de la fusión de 1997. Las cifras así lo indican: en los cinco años transcurridos desde aquella unión, Garrigues había incrementado su facturación en un 130% y duplicado su número de profesionales (de 500 a más de 1000).

Fachada principal del edificio de Garrigues en la calle Hermosilla, 3 de Madrid

El nuevo despacho, que retoma su aventura en solitario, cuenta con la ventaja de tener unos criterios empresariales y profesionales que serán fundamentales en su gran apuesta por la internacionalización.

Consolidación del liderazgo

Para mantener su posición de liderazgo, el despacho se emplea a fondo en los años que siguen a la recuperación de su independencia y emprende el camino para contar con una red internacional propia.

Comienza entonces la expansión en países emergentes a través de sus oficinas de abogados en Shanghái, São Paulo, Casablanca y Varsovia. Su extensa red internacional se completa con la apertura de otras sedes en mercados consolidados para el sector jurídico como Londres, sin olvidar su fuerte posicionamiento en Portugal gracias a sus oficinas de abogados en Lisboa y Oporto, fruto de la tradicional vocación ibérica que siempre ha caracterizado al despacho.

Su red legal internacional también suma alianzas estratégicas. En el año 2005, la práctica fiscal de la firma se ve reforzada con la creación de Taxand, una red independiente y exclusivamente fiscal, formada por 2000 personas de los cinco continentes.

El refuerzo de Garrigues en el ámbito internacional se combina con su amplia red de oficinas en España, con sedes en 18 ciudades.

Latinoamérica, eje estratégico de la internacionalización de Garrigues

Garrigues se define por su vocación internacional y por la necesidad de estar siempre cerca del cliente. Por eso, en 2013, decidió convertirse en una firma de referencia también en Latinoamérica, donde ha estado presente desde hace más de cuatro décadas bajo distintas formas y asociaciones.
 
Latinamérica constituye un área geográfica natural y estratégica para una parte fundamental de los clientes de Garrigues, que vienen desarrollando su actividad en la región.
 
En 2015, más de la cuarta parte de los clientes de Garrigues tenía presencia en el continente americano. La firma, además, asesora recurrentemente a empresas latinoamericanas en su desarrollo en Europa.
 
Actualmente, Garrigues desarrolla la práctica legal latinoamericana mediante una red de oficinas propias que constituye una de las presencias directas más relevantes en América Latina con sedes en Colombia, Perú, México, Chile y Brasil.
 
El proceso de expansión de la firma se completará con la implantación de nuevas oficinas en otros países de la zona que sean de especial interés para Garrigues y sus clientes.

Fernando Vives asume la presidencia ejecutiva

El 1 de octubre de 2014 se anuncia un hecho de gran relevancia en la historia moderna del despacho. Fernando Vives, que ocupaba el cargo de socio director de Garrigues desde el ejercicio 2010, es nombrado presidente ejecutivo del despacho en virtud del acuerdo adoptado por la Junta General de Socios. Antonio Garrigues, tras cumplir ochenta años, abandona su condición de socio y es designado presidente de honor de la firma, además de seguir al frente de la Fundación Garrigues.

Comienza una nueva etapa marcada por el liderazgo de Fernando Vives, uno de los abogados mercantilistas más prestigiosos del sector jurídico. Cuenta con más de veinticinco años de experiencia en el despacho, ocho de los cuales como responsable del área de Derecho Mercantil.