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Apuntes sobre la Reforma Laboral 

Sin embargo, es indudable la profundidad y relevancia de las medidas que introduce la última reforma laboral. Con independencia de que se esté más o menos de acuerdo con ella, se trata de la más ambiciosa que hayamos conocido desde la aprobación del estatuto de los trabajadores en 1980.

Parece claro que el objetivo que busca esta nueva reforma es principalmente generar confianza en las empresas dotando de mayor apertura y flexibilidad a nuestro rígido mercado de trabajo.

Entre los puntos básicos de la reforma destaca la mayor facilidad para la contratación y el despido de los trabajadores. A pesar de ser uno de los aspectos más cuestionados del texto, el abaratamiento del despido puede ser un acierto, en la medida en que facilitar la salida de trabajadores comporte la pérdida del temor a la entrada de otros nuevos en las empresas.

El abaratamiento del despido improcedente de un contrato indefinido rebajando la indemnización a 33 días por año trabajado (hasta ahora eran 45), con un tope de 24 mensualidades, así como la flexibilidad de las causas por despido procedente permitiendo la extinción del contrato por causas económicas si la empresa tiene pérdidas actuales o previstas o disminución persistente (tres trimestres consecutivos) de sus ventas o ingresos, va a permitir que se genere empleo en empresas con problemas en el medio plazo. No obstante, la redacción de estas causas sigue adoleciendo de cierta generalidad y ambigüedad, lo que hace prever un aumento de la conflictividad laboral en la búsqueda de criterios objetivos de aplicación ante la jurisdicción social.

En el panorama actual encontramos multitud de empresas que no son competitivas debido a que están sobredimensionadas, y por tanto necesitan reestructurarse para poder ser viables.

Los costes que generaban hasta ahora los procesos de reestructuración, así como las trabas que se imponían al empresario en orden a justificar ante la autoridad administrativa o judicial la necesariedad de las medidas a adoptar en situaciones de crisis eran tan importantes que en muchos casos llevaban a las compañías a enfrentarse con severos problemas financieros e incluso con el cierre definitivo, con la consiguiente destrucción de empleo que ello supone. Es evidente que una mayor flexibilidad en el despido puede fomentar la incorporación de nuevo personal en las plantillas, por lo que podríamos decir que el abaratamiento del despido y el aumento de contratación son dos caras de la misma moneda.

Asimismo, es importante destacar las medidas introducidas en cuanto a la flexibilidad interna de las empresas como alternativa a la destrucción de empleo, a través de la adaptación de las condiciones de trabajo a las diferentes necesidades que puedan plantearse en el tiempo. La finalidad es dotar al empresario de herramientas que permitan flexibilizar las condiciones de trabajo de sus empleados antes de recurrir al despido.

Bajo la anterior legislación, las empresas se veían obligadas en ocasiones a reducir plantillas por la falta de la flexibilidad de la normativa laboral, sin embargo los cambios introducidos en la reforma permiten buscar soluciones más creativas relacionadas con la flexibilidad funcional, de la jornada, del horario o retributiva. En definitiva, estamos ante una reforma significativa que, en mi opinión, ayudará a la eficiencia de nuestro mercado de trabajo a través de un marco más flexible de las relaciones laborales.