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ENTREVISTA A PABLO CUSÍ. El joven valenciano, que padece una enfermedad congénita, realiza sus prácticas en Garrigues

"En este trabajo no importan las limitaciones físicas, sino la cabeza"

08/11/2004

(11/08/2004) Un mes ha sido suficiente para que Pablo Cusí empiece a sentirse como pez en el agua en la oficina de Garrigues en Valencia, donde realiza sus primeras prácticas laborales. Pablo, de 22 años, sufre una distrofia muscular degenerativa que sólo le permite mover la cabeza y el dedo índice de la mano derecha y que le obliga a estar en una silla de ruedas. Estas limitaciones físicas –que para muchos podrían parecer insalvables- no han sido impedimento alguno para que el joven valenciano se enfrente con soltura a la actividad diaria de un gran despacho de abogados. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y en Economía –por cierto, con expedientes más que brillantes-, Pablo afronta este reto como una oportunidad inmejorable de demostrarse a sí mismo que puede realizar un buen trabajo. Como le gusta afirmar: 'Lo importante es la cabeza y no las limitaciones físicas'.

-¿Cómo está resultando su primer contacto con el mundo laboral? ¿Es muy distinto de lo que esperaba?
-La verdad es que al principio da un poco de miedo, sobre todo porque no sabía muy bien como iba a ser el ambiente, los compañeros y todo eso. Siempre que hay un cambio asusta un poquito. Sin embargo, tengo que decir que me estoy adaptando muy bien y que todo está siendo mucho más fácil de lo que esperaba. En eso han tenido mucha culpa mis compañeros, que se han portado muy bien conmigo y que me han hecho sentir muy cómodo. Sinceramente, creía que la gente iba a ser mucho más estirada, - comenta entre risas- pero nada de eso, son todos muy majos. En definitiva, es un poquito distinto de lo que yo esperaba, pero para bien.

-¿Qué supone el realizar sus primeras prácticas en una de las firmas de abogados más importantes de Europa?
-Ya conocía la firma, incluso fui a una presentación de Garrigues en la facultad. Aunque suene a peloteo, era la empresa que más me llamaba la atención. Un día, un profesor de ADE – Administración y Dirección de Empresas- me comentó que existía la posibilidad de hacer unas prácticas en Garrigues y no me lo pensé. Le dije que sí sin dudarlo.  Me hacía mucha ilusión trabajar en una gran firma. Al principio era sólo una ilusión, pero finalmente se hizo realidad. Es como jugar en la Champions, aunque sea de reserva.

-Está trabajando en el departamento fiscal de la oficina de Valencia, ¿nos podría contar, de forma un poco más concreta, qué tareas realiza y cuál es la que le resulta más gratificante?
-Bueno, mi tarea es básicamente la documentación. Cuando hay algún caso que resolver, yo buceo por las bases de datos con el fin de encontrar legislación, resoluciones, consultas, sentencias....Es decir, todo aquello que este relacionado con nuestro caso y que pueda servir de apoyo a las decisiones que toman mis compañeros. Además, suelo dar mi opinión. Al menos la doy, otra cosa es que me hagan caso.  Al  fin y al cabo sólo soy un becario – afirma entre risas-.

-Por cierto, como economista acostumbrado a lidiar con números, ¿le está resultando difícil adaptarse a todos esos términos jurídicos que emplean los abogados?
-He de reconocer que ha sido lo más difícil. Los dos compañeros que están más pendientes de mí son abogados y tengo que decir que el primer día me asusté un poquito. Usaban unos términos que yo no había oído en mi vida, o al menos, sólo en las películas sobre juicios. Tampoco había visto una sentencia ni una resolución y el primer día ya me tuve que meter en las bases de datos buscando algo que no sabía ni qué forma tenía. Afortunadamente, ya estoy acostumbrado a muchos de esos términos y textos jurídicos. A veces digo alguna burrada, como confundir sentencia y resolución, pero creo que lo importante no es tanto el léxico como el contenido.

-¿Cómo lleva el compaginar el trabajo desde casa con el de la oficina?
-Es genial, inclu

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